Cuidando olas: ¿Son las olas eternas?

Rescatamos de nuestra hemeroteca cuatro interesantes artículos que nos responden a la gestión y ordenación de las playas

Aterriza el verano, el buen tiempo se instala en todas las zonas costeras y los turistas llegan a lugares hasta entonces aprovechados por los autóctonos. Nuevos usos y diferentes maneras de disfrutar de un bien común, la playa, sus olas y un entorno en el que todos los jugadores tienen los mismos derechos y deberes.

Muchas veces al llegar a la playa nos hacemos preguntas como… ¿Cuántas visiones hay sobre una misma playa?, ¿Quién tiene actualmente competencias en su uso?, ¿Se deben gestionar todas las playas de la misma forma?, ¿Cómo se debería realizar esa gestión para favorecer la armonía y la sostenibilidad? Son preguntas a las que hemos buscado respuesta a través de los responsables del departamento de Medio Ambiente y Ordenación de FESurfing.

Tanto Ángel Lobo (Presidente de la Federación Canaria de Surf y Profesor de Derecho Administrativo) como Ignacio García (Graduado en Geografía y Ordenación del Territorio y Campeón de España de Bodyboard) nos responden con cuatro interesantes artículos que rescatamos de nuestra hemeroteca y que ahora que el verano ya está aquí nos ayudarán a entender, con casos que todos veamos en la playa el día a día, nuestras costas:

¿Cuántas visiones hay sobre una misma playa? 

¿Quién tiene las competencias sobre el uso de las playas y de las olas? 

¿Se deben gestionar todas las playas de la misma forma? 

¿Cómo se debe gestionar una playa?

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¿ Cuántas visiones hay sobre una misma playa? - Cuidando olas 1/4 -

La evolución del Surfing en todas las modalidades ha sido vertiginosa durante las últimas décadas. No sólo a nivel deportivo, con maniobras más radicales, competiciones con logísticas impensables y  deportistas mucho más profesionales que en aquellas épocas,  si no que también en las formas de usar las playas y en los objetivos que se derivan de cada forma de uso.

Centrándonos en España, hace unos  20-30 años la gran mayoría de practicantes pertenecían a un colectivo, prácticamente único y compacto, que veía y usaba la playa como un centro social en el que se comparte el recurso vital del Surfing , las olas, y compartiéndolo de una  forma local y bajo un orden establecido a través de la tradición social de este colectivo . Es decir, cada playa que presenta buenas condiciones para la práctica del Surfing genera entorno a ella un colectivo de ámbito local que disfruta de sus olas. Este disfrute, a medida que transcurre en el tiempo, genera tal arraigo que llega a generar un sentimiento de pertenencia en estos grupos (el temido, adorado y respetado localismo), pero siempre usando la playa con el objetivo de compartir y disfrutar sus olas.

Con el paso del tiempo, dentro de muchos de estos colectivos, se forman clubes y empiezan aparecer algunos practicantes que cambian poco a poco el objetivo de disfrutar por el de mejorar deportivamente, aspecto que se refuerza con la realización de competiciones y los resultados obtenidos en ellas. En nuestro país hemos pasado de tener unos pocos campeonatos al año, a realizarse entre 150 y 200 competiciones de Surfing entre todas las modalidades y ámbitos (local, regional, nacional e internacional), lo cual demuestra el interés de la sociedad surfera por sus competiciones y resultados, existe también un gran porcentaje de freesurfers que no les interesa el mundo competitivo.

 

Paralelamente al crecimiento deportivo, en los últimos 10-15 años se ha producido un auténtico boom en la enseñanza del Surfing. Con el impulso del turismo, y el reclamo que supone realizar una  actividad tan atractiva en entornos como lo son las playas, las ganas de aprender a hacer Surfing ha superado la fugacidad de una simple moda. En todas esas playas que hace 2-3 décadas propiciaban el desarrollo de un colectivo de Surfing, hoy en día es raro que no tengan como mínimo entre 3 y 5 escuelas, habiendo extremos en los que en una misma playa puedan coexistir más de 25. Este enorme crecimiento de escuelas de Surfing tiene principalmente dos motivaciones: la deportiva, formando deportistas con objetivos deportivos en función de las competiciones y la empresarial, como una actividad de turismo activo. Dentro de estas dos motivaciones, a modo de extremos,  las escuelas pueden posicionarse en puntos intermedios, en los que se aprovecha una explotación empresarial para mejorar la formación deportiva, pero sin duda todas tienden a un uso profesional de las playas.

Con toda esta evolución, en pocos años hemos diversificado los objetivos de uso de Surfing en nuestras playas, pudiendo sintetizar estos de la siguiente forma:

Usos con objetivo recreativo o de disfrute: esa visión de la playa como un centro social que disfruta y comparte las olas sigue presente, mostrándose actualmente como  el corazón del Surfing de nuestro país. Supone el pilar básico de nuestra  estructura territorial del Surfing  y ojalá que nunca desaparezca.

Usos con objetivo  deportivo: abarca todos los practicantes y clubes que buscan mejorar deportivamente, con entrenador o sin él, junto con todas las competiciones que se realizan en cada una de nuestras playas.

Usos con objetivo  profesional: aquí se encuadra toda la actividad de las escuelas, pudiendo ser bajo un enfoque intensivo, lo que sería  el turismo activo, o buscando una tecnificación deportiva, y pudiendo existir una combinación de ambos enfoques.

Resumiendo, en las playas nuestro recurso vital, las olas, recurso finito en tiempo y espacio dentro de cada playa, hoy en día ha de ser compartido entre los que quieren disfrutar, los que quieren aprender, los que quieren entrenar, los que quieren competir y los que quieren generar una actividad empresarial. Actividades muy distintas, todos ellas respetables, que han de coexistir de forma armónica, pero, ¿Cómo hacerlo?, ¿Qué actividad prevalece?, ¿Quién debe asumir la competencia de gestionar estas actividades?…..la semana próxima continuamos dando respuesta a estas preguntas en el segundo articulo de la serie Cuidando Olas….

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¿Se deben gestionar todas las playas de la misma forma? Cuidando Olas 3/4

La semana pasada Angel Lobo nos explicaba que autoridades tienen actualmente las competencias sobre el uso de las playas y de las olas en el segundo artículo de la serie Cuidando Olas. Esta semana Ignacio García nos responde a una básica pero interesante pregunta:

¿Se deben gestionar todas las playas de la misma forma?

Antes de razonar y exponer conceptos que justifiquen la respuesta, es conveniente contestar de forma clara y concisa a la pregunta que motiva este artículo: ¿Se deben gestionar todas las playas de la misma forma?, NO, pero ¿Por qué?

Cuando hablamos de gestión, nos referimos a la forma de administrar el funcionamiento de algo con la intención de alcanzar unos objetivos.  Cuando el elemento a gestionar es un lugar, una región, o en nuestro caso una playa, estamos concretando un tipo determinado de gestión, y en consecuencia las características y los objetivos también se concretan a través de un proceso en el que primero se ordena, lo que se llama Ordenación del Territorio, y luego se gestiona. Cabe diferenciar ordenación de gestión como dos conceptos distintos pero estrechamente relacionados  (podríamos decir que la gestión es una aplicación de la ordenación).

Sin intención de aburrir a nadie, es conveniente destacar las características y objetivos de la Ordenación del Territorio en su forma más general, para después reflexionar en cómo se aplican a lo que realmente nos interesa, las playas y sus olas.

Existe un documento elaborado en 1983 por el Consejo de Europa llamado Carta Europea de Ordenación Territorial y me gustaría presentar parte del contenido de esta carta, donde se indican las características y los objetivos para una correcta Ordenación del Territorio, y que penséis en una playa y sus olas al leerlo:

Características:
“El hombre y su bienestar, así como su interacción con el medio ambiente, constituyen el centro de toda preocupación de la ordenación del territorio,… La ordenación del territorio debe ser democrática (asegurar la participación de la población afectada), global (coordinación e integración de todas las políticas sectoriales), funcional (tener en cuenta la existencia de conciencias regionales basadas en unos valores, una cultura y unos intereses comunes) y prospectiva (analizar a largo plazo los fenómenos económicos, ecológicos, sociales, culturales y medioambientales).”
Objetivos:
- La mejora de la calidad de vida.
- El desarrollo socioeconómico equilibrado de las regiones.
- La gestión responsable de los recursos naturales y la protección del medio ambiente.
- La utilización racional del territorio.

Una vez presentado todo esto analicemos cómo aplicarlo al Surfing. 

El recurso natural y el espacio a gestionar son las olas y las playas donde rompen, y estas presentan una peculiaridad que raya lo singular. Desde un punto de vista natural, una playa es un sistema físico condicionado por diferentes variables interrelacionadas, destacando las geomorfológicas (formas de la tierra y materiales geológicos), climáticas (tanto atmosféricas como marítimas) y ecológicas (presencia de hábitats: sistemas dunares , zonas intermareales,…). Y a su vez, dentro de cada playa las olas rompen en función de otra serie de variables, como el tipo de oleaje (tamaño, dirección, periodo,…), la configuración batimétrica (como cambian las formas del fondo), las mareas e incluso hasta las propiedades y dinámicas sedimentológicas cuando se trata de rompientes de arena (el tamaño medio de grano de arena, su clasificación, formación de barras,…), con lo que casi se podría afirmar que hay tantos tipos de olas como de personas. Todas estas variables son sensiblemente diferentes en cada playa, aspecto que enriquece la gran pluralidad del Surfing y forja el estrecho vínculo entre surfista y naturaleza.

Junto con todo este análisis de la singularidad física o natural, es igual de importante realizar un análisis de esa característica funcional de la que nos habla la Carta Europea de Ordenación Territorial, o sea de los valores culturales o intereses sociales que despiertan las playas y sus olas.

En este sentido, cabe presentar cierta similitud con el vínculo del paisaje para comprender esta parte. Los paisajes que observas en tu entorno local generan un sentimiento mucho más arraigado que si lo observa un individuo de fuera del entorno, porque es tu casa, la montaña de tu pueblo, tu playa, etc, y tanto en el Surfing como en el paisajismo, el sentimiento, el valor inmaterial, es una parte fundamental para comprender un lugar o  una playa, pudiendo ser de tal magnitud que supera  la escala local. Así como del monte Fuji  es muchísimo más que un simple volcán para un japonés, para un surfista el valor inmaterial de Pipeline nada tiene que ver con el mejor Reef Break de toda Europa, aunque por calidad de ola esta última pueda ser mejor. 

Este valor inmaterial es marcado principalmente por esos colectivos locales generados en torno a las playas que destacábamos en el primer artículo (el temido, adorado y respetado localismo). Como se expuso, estos colectivos suponen la base de la estructura territorial del Surfing, y  sin ellos nunca se podría hacer una ordenación democrática que busque mejorar la calidad de vida de un lugar mediante la participación de la población afectada.

Cada playa es un mundo distinto, tanto por sus condiciones físicas o naturales como por su valor y aspiración social, y en consecuencia, para alcanzar objetivos como los que expone la Carta Europea de Ordenación del Territorio, han de ser ordenadas y gestionadas de forma individual. En dicha ordenación el papel que han de tener los colectivos locales es tan fundamental como un análisis natural detallado, ya que nadie conoce mejor una playa que el surfista local más experimentado, y además, es la población que marca el valor inmaterial de una playa y a la que más le afectan los procesos de ordenación. 

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CUIDANDO OLAS: La gestión y ordenación de nuestros recursos.

Las olas son un recurso finito en tiempo y espacio. Hoy en día este tesoro debe ser compartido entre los que quieren disfrutar, los que quieren aprender, los que quieren entrenar, los que quieren competir y los que quieren generar una actividad empresarial. Objetivos muy distintos que han de coexistir de forma armónica y sostenible tanto para la sociedad como para el medio ambiente.

Muchas veces al llegar a la playa nos hacemos preguntas como… ¿Cuántas visiones hay sobre una misma playa? ,¿Quién tiene actualmente competencias en su uso?, ¿Se deben gestionar todas las playas de la misma forma?, ¿Cómo se debería realizar esa gestión para favorecer la armonía y la sostenibilidad?. Son preguntas a las que hemos buscado respuesta a través de los responsables del departamento de Medio Ambiente y Ordenación de FESurfing. Tanto Ángel Lobo (Presidente de la Federación Canaria de Surf y Catedrático de Derecho Administrativo) como Ignacio García ( Graduado en Geografía y Ordenación del Territorio y Campeón de España de Bodyboard) nos responden con cuatro interesantes artículos que publicaremos semanalmente los viernes tanto en www.fesurf.es como en las redes sociales de FESurinfg. 

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